sábado, 20 de mayo de 2017

La Cruz de Mayo de 1973





Es un honor que mi amigo, vecino y hermano Rafael Mérida nos deleite con esta contribución sobre uno de los momentos más lindos que tuvo el barrio al principio de aquellos perdidos años setenta. Rafa Mérida, además de todas las virtudes humanas que tiene, es un excelente escritor reconocido por muchos vecinos. Él mismo tuvo mucho que ver con esta Cruz de Mayo pues es hijo del precursor de la misma, Antonio Mérida, al que el barrio de San Julián guarda en su recuerdo con el el mejor adjetivo que se le puede dedicar a una persona: buena. Gracias vecino Rafa.

Texto: Rafael Mérida Juan



La historia de un barrio está hecha de muchos momentos, hechos de distinta índole que suceden a través del tiempo. San Julián ha sido siempre un barrio de gente muy sencilla, humilde y digna. Los límites físicos del barrio nunca han estado demasiado definidos al colindar, sin que afortunadamente se vieran las fronteras, con otros barrios como San Marcos, la Macarena o San Román. De alguna forma quienes hemos tenido la suerte de nacer o vivir gran parte de nuestra vida en San Julián, hemos sentido que todo era un poco nuestro, sin importar demasiado, si una calle estaba más allá o más acá. Lo que indudablemente es motivo de coincidencia, es que el centro del barrio, siempre fue y es, la plaza de San Julián.




En 1973, año de incertidumbre y dificultades en todo el país, a un grupo de vecinos del barrio, se les ocurrió organizar una gran Cruz de Mayo para disfrute de niños y mayores. Mi padre, Antonio Mérida Ramírez, fue el principal instigador de aquella aventura, apoyada por otros mayores que colaboraron activamente como Antonio Velasco García, Pepe Ceballos Zayas, Guillermo Olivares Magro, Eusebio Carrere Lobato y otros. 




Las imágenes que se conservan fueron grabadas en súper 8 por Enrique, que como muchos recordarán regentaba una droguería en la misma plaza. Posteriormente se cambiaron de formato para que pudieran conservarse hasta nuestros días. Además de las citadas imágenes, existe un grupo de fotografías en blanco y negro que hizo la familia de Domingo Delgado Marín, vecino de la calle Bordador Rodríguez Ojeda, y que posteriormente llegaron a poder de mi familia.




En estos documentos gráficos podemos observar la alegría de un barrio que, como casi siempre, lograba que los momentos comunes se convirtiesen en una terapia de unión y superación. La colaboración de todos fue total, hasta el punto, de que la Comunidad del Convento de San Cayetano permitió que el pasito estuviese expuesto durante aquella mañana en el vestíbulo del propio Convento y por la tarde, saliese de allí. La Hermandad de la Hiniesta cedió los candeleros que figuran en las esquinas del paso y la del Rosario puso también a disposición de los organizadores los escasos recursos que entonces tenía.



La salida del paso fue todo un acontecimiento para el barrio, sumándose numerosos vecinos como puede verse en las imágenes.  La procesión no se limitó sólo a las calles del barrio ya que llegó hasta la mismísima calle Sierpes con gran afluencia de público durante todo el tiempo. Se habían cuidado todos los detalles contando con las insignias más representativas, varas, cirios, acólitos y por supuesto su capataz y sus costaleros y un numeroso grupo de niñas vestidas de gitana que ofrecen una preciosa estampa de gran colorido.




Son muchas las personas que son perfectamente identificables en las imágenes, yo incluido, a otros no sé ponerles nombre aunque a buen seguro habrá quién vea estas imágenes y reconozca a alguien, pero no voy a nombrar a nadie para preservar el anonimato de quienes participaron en esta festividad.


Sin duda un documento histórico en el que las imágenes hablan por sí solas.











SELECCIÓN DE VIDEOS EXTRAÍDOS DE YOUTUBE

En youtube aparecen publicados varios videos sobre esta Cruz de Mayo que fueron realizados, como ha señalado Rafael, por Enrique, el que fuera droguero de la plaza durante esos años setenta y ochenta. Los situamos en orden tal y como aparecen publicados.

Vídeo 1


Vídeo 2


Vídeo 3


Vídeo 4


Vídeo 5


Vídeo 6

Nuestro agradecimiento, in memoriam, al droguero de nuestra niñez, Enrique y a aquel buen vecino que se llamó Antonio Mérida.

sábado, 13 de mayo de 2017

Niños en blanco y negro


Una imagen de otro tiempo. No he podido encontrar la referencia de la fotografía ni su procedencia ni su autoría por lo que cualquier dato será bienvenido. Tampoco su datación aunque parece tratarse de primeros del pasado siglo XX tras compararla con algunas fotografías similares.

Obsérvese los carteles de cultos en la portada de la iglesia, hoy día ya situados inmediatamente en el lateral. También las dos farolas resultan características y una calle Duque Cornejo cuya rotulación se situaba unos metros más a la derecha de donde se sitúa hoy. Eran casas bajas las del final de la calle, lejos de la distribución actual. El suelo de la plaza parece adoquinado e irregular.

Y lo que no ha cambiado era el trasiego de niños jugando, afortunadamente, como en la actualidad. Siempre  niños en San Julián, los que son, los que fuimos y los que serán. Niños en blanco y negro que pasamos a color.

sábado, 6 de mayo de 2017

La calle Sorda

Sorda, una de las calles con nombre más antiguo del barrio

Sorda. Una de las calles cuyo nombre es de los más antiguo del barrio. La conocemos como tal desde 1484 y parece deber su nombre a una atribución relacionada con una vecina que tenía esa carencia auditiva. Calle con coloridos edificios, fue reestructurada en el año 1880 confiriéndole el aspecto lineal y rectilíneo con la que la conocemos en la actualidad. Tiene su frontera con la calle Macasta y termina en la calle Fray Diego de Cádiz. Su continuación lineal hacia la muralla de la Macarena ya no sigue el nomenclator pasándose a llamar Antonia Sáenz.

Sorda, entre luces, sombras y colores


Por la parte de la calle Macasta podemos ver una esquina formada actualmente por un bar, ya cerrado y en la misma acera izquierda conforme doblamos la calle Macasta llegamos a la parte trasera de los edificios que pertenecen al "Núcleo Residencial Hidalgo" con puerta principal en Morera. Un poco más adelantado, en la acera derecha, encontramos un callejón formado por edificios. Desde la zona media de la calle tiene salida a la calle Duque de Montemar. A pesar de que en sus laterales hay algunos lugares para aparcar la presencia de bolardos (colocados en 2014) da más apariencia peatonal a esta calle, de las más coloridas del barrio, que siempre se ha caracterizado por tener vecinos que han formado parte activa de él.

Callejón con edificios en la calle Sorda



Parte final de la calle Sorda esquina con Macasta











sábado, 29 de abril de 2017

La sinuosa calle Macasta



La sinuosa calle Macasta une el barrio de San Julián con la calle San Luis y Santa Marina. Conocemos su nombre al menos desde 1426 y, según Rodrigo Caro, tiene origen griego mientras que para otros autores el nombre procede de Malacasta o Malcasta. Se tienen referencias que hacia 1484 había un horno y hasta 1920 existía una fuente en la calle. A mediados del siglo XIX la parte derecha estaba formada por huertos lo cual proliferó durante varias décadas más.





Entrada trasera del colegio "Padre Manjón"

Su curioso trazado va desde la calle San Julián hasta la estrecha calle Ruíz de Gijón. Comenzando desde San Julián andaremos por la zona más amplia de la calle que va estrechándose poco a poco desde la esquina con la calle Morera. A lo largo de su recorrido veremos muchos entrantes y saliente que parecen proceder de proyectos antiguos iniciados y no acabados. Si seguimos desde la calle Morera llegaremos a la esquina con Sorda donde, en la acera izquierda veremos un pequeño callejón con una puerta de acceso al colegio antiguamente llamado Padre Manjón y ahora Huerta de Santa Marina. Un poco más adelante, se continúa estrechando la calle y sirve de esquina a la calle Cetina. Actualmente con muros completamente pintados en un exceso de demostración de poca educación y civismo. Finalmente se llega a la zona más estrecha y oscura de la calle que conduce a San Luis por medio de una calle pequeña para tan gran escultor: Ruíz de Gijón.

Macasta. Una calle con bastante historia que siempre unió San Julián con San Luis.




martes, 4 de abril de 2017

El antiguo paso de Calvario de la Hiniesta

El paso del Stmo. Cristo de la Buena Muerte en 1885

Tras dos siglos sin procesionar, la hermandad de la Hiniesta volvió a hacerlo en 1881 con insignias cedidas por la hermandad de la Amargura. La lluvia provocó que la estación de penitencia se hiciese en la tarde del Lunes Santo pues el Domingo de Ramos unos importantes agüaceros la hicieron imposible. Solo procesionaba un paso con la Imagen de un Cristo de pasta atribuído a Felipe de Ribas y que era propiedad del Marqués de la Granja. Le acompañaban María Santísima de la Hiniesta al pie de la Cruz, San Juan Evangelista y las Tres Marías, respondiendo de esta forma a la iconografía conocida como de Calvario. El paso iba acompañado por hermanos vestidos con túnicas de cola de color negro

Pintura del paso del Calvario por M. Grima en 1885
En 1885, saliendo en la tarde del Jueves Santo, al paso se le incluyen las tallas de Santa María Magdalena y los Santos Varones. También la Santísima Virgen y San Juan estrenaron nuevos mantos así como varias insignias de la cofradía. El paso de misterio, (de estilo gótico y dorado) que contenía dos escaleras apoyadas en la Cruz, representaba, de esta forma, el momento anterior al Descendimiento de la Cruz. Se desconoce la autoría de las tallas de este misterio (y de las andas del paso) las cuales vestían con ropajes de terciopelo con marcados bordados de estilo gótico. A esto hay que añadir que salía otro paso más (que se había estrenado ese mismo año) de concepción alegórica del que hablaremos en otro post. 

El misterio procesionó de esta forma hasta 1891 y en 1906, tras la última reorganización de la hermandad, la Virgen empezó a hacerlo bajo palio. La única talla que se mantuvo en el paso a los pies del Cristo fue la de Santa María Magdalena tomando el paso una estructura similar a la que conocemos en la actualidad y que tanta admiración provoca en nuestro barrio.




El paso del Calvario hacia 1888


sábado, 1 de abril de 2017

No pasa el tiempo por San Julián



No pasa el tiempo por San Julián. Hay un momento en el barrio por el que no pasa el tiempo. Y no pasa, vecino, no pasa. El barrio es más grande, más alegre, más luminoso, más bonito...más barrio. 

En ese momento, al barrio llega alguno que otro que recuerda la lechería de la plaza, el que compraba en Jerónimo, el que iba a la droguería de Enrique a por esa botella de lejía de la que se había olvidado nuestra madre cuando venía de comprar frutas a Maruchi,  el que no faltaba en Casa Santos para tomarse ese vasito de vino, o el que se cortaba el pelo en lo que ahora es capilla que mezcla barrio y hermandad.

Llegan aquellos que hicieron su primera comunión en la iglesia, los que recuerdan ver la cofradía desde esos balcones de hierro con fachadas desconchadas por la humedad y el tiempo y lleno de vecinos de puerta en puerta. De esos de los de hablar a diario. Llegan niños del Padre Manjón, de San Cayetano, del Sor Ángela, de los que pasaban mañanas de verano en Doña Petra, de los que compraban chucherías en Rosa... Niños  que fueron y de los que nunca faltan allí donde está la Cruz del Guía del barrio. De nuestro barrio.

Llegan los que aún estamos. Con nuestras mejores galas, con la gente a la que queremos, presumidos y presumiendo, paseando con la tranquilidad que te deja la emoción y compartiendo sonrisas con quienes nos cruzamos y vivimos el día a día de nuestras vidas. Doblamos esas esquinas y andamos por esas calles como si no quisiéramos que se estropeara nada en ellas. Está el barrio precioso. Tiene otra luz. Y otro color. Estás pensando con el corazón y tú lo sabes. Tú lo sabes, Vecina.

Ese momento es mágico y se llama Domingo de Ramos. Quedan pocos días para que vuelva radiante. Cuando llegue, vívelo vecino. Procura que cada segundo te parezca una hora y cada imagen una película. Acércate a la plaza, mira la Cruz, mira la torre de la iglesia, las casas... Párate y piensa. Todo cambia si, pero no pasa el tiempo por San Julián. Están Ellos allí. 






jueves, 30 de marzo de 2017

La Hiniesta y su barrio hace 90 años.

No pasa el tiempo por San Julián



Hace 90 años. Es la Semana Santa de 1927, es Domingo de Ramos. Dos años antes Manuel López Farfán había compuesto la excepcional marcha "Estrella Sublime" y al año siguiente los nazarenos del Cristo estrenarían túnicas de raso azul.  

En 1927 eran tiempos de estrenos para la hermandad con ese irremediable coste económico que implica pero bañado de ilusión. El palio había quedado muy deteriorado tras un gran aguacero el año anterior. Fueron 160 nazarenos los que acompañaron a las Sagradas Imágenes. Las fotografías, pertenecientes al Archivo Serrano, muestran un barrio son su hermandad, y una hermandad con su cofradía.


Paso del Stmo. Cristo de la Buena Muerte con respiraderos estrenados en 1921

En la primera imagen que encabeza el post vemos procesionar la antigua talla del Santísimo Cristo de la Buena Muerte, obra de Felipe de Ribas, en su antiguo paso pasando por la ya desaparecida puerta gótica lateral que termina en la calle Duque Cornejo. El paso enfila la calle Moravia en dirección al Pasaje Mallol. para seguir buscando la carrera oficial por Santa Paula, Plaza de San Marcos, Castellar, Churruca, Plaza de los Maldonados, Montesión, Feria, Correduría, Alameda, Trajano, Duque. El Cristo iba acompañado de una capilla musical que había sustituido a la tradicional banda de Cornetas y Tambores con el fin de ahorrar para acometer los nuevos estrenos del paso de palio.


Paso de María Santísima de la Hiniesta enfilando la actual calle Moravia

En el mismo lugar del barrio aparece el palio de María Santísima de la Hiniesta. El palio de cajón que tenía desde 1905 fue sustituido por éste que vemos realizado por el vecino Juan Manuel Rodríguez Ojeda. También estrenaba candelería, peana y jarras. Ese Domingo de Ramos fue bastante accidentado a causa de las malas condiciones meteorológicas que se dieron durante toda la jornada. La Virgen que procesiona fue aquella representación de la hermosura, de autor desconocido, que desapareció tras el salvaje incendio de San Julián hace 85 años..

Hace 90 años. La Hiniesta y San Julián, San Julián y la Hiniesta. Siempre juntos. Un binomio que siempre debe mantenerse.


No pudo ser más bella